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EJERCICIO ANTES DE UNA CIRUGÍA DE CÁNCER PRÓSTATA

By enero 27, 2025marzo 28th, 2025No Comments

En la actualidad, es más que conocida la evidencia de cómo un programa de ejercicio terapéutico centrado en el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico mejora las secuelas tras la cirugía de cáncer de próstata, como son la incontinencia y la disfunción sexual. ¿Pero qué sabemos al respecto sobre la prehabilitación antes del proceso quirúrgico?

El cáncer de próstata es el cáncer más frecuente en varones, y supone la tercera causa de muerte en varones tras el de pulmón y el colorrectal. En los últimos años, debido a la implantación del screening poblacional mediante el PSA, se redujo la mortalidad y además, debido a que se diagnosticaron más casos, aumentaron el número de prostatectomías radicales y por lo tanto, también las posibles secuelas. Es cierto, que el avance en la medicina robótica, ha mejorado los resultados postoperatorios en la continencia y la función sexual, pero existen otros factores que están relacionados con la probabilidad de padecer incontinencia urinaria o disfunción sexual, tras la extirpación de la próstata.

Uno de los factores que se ha estudiado es la longitud de la uretra membranosa, que parece que influye directamente en la probabilidad de que el paciente sea continente. Se ha visto, que en aquellos pacientes en los que la longitud era mayor, la continencia en los primeros 3 meses postoperatorios se adquiría de manera más rápida. Por otro lado, la funcionalidad del esfínter uretral estriado juega un papel importante también en este proceso, ya que aquellos pacientes que tienen una pobre percepción o capacidad de activación de esta estructura, tienen mayor riesgo de tener incontinencia y de que ésta se prolongue más allá de los 3 y 6 meses.  Además, factores como el sedentarismo, la edad también influyen de manera negativa.

¿Y qué papel tiene aquí el ejercicio terapéutico y el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico en este aspecto? 

En pacientes diagnosticados de cáncer, la evidencia respalda la indicación del ejercicio terapéutico pautado por un especialista desde el diagnóstico de la enfermedad y durante todo el proceso, de cara a mejorar la calidad de vida del paciente, mejorar el estado físico, la tolerancia y el efecto de los tratamientos oncológicos. 

En el caso del cáncer de próstata, los últimos estudios, nos hablan de que un programa de ejercicio, combinando ejercicio cardiovascular y de fuerza, en el que se incluya un entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico semanas antes previas a la cirugía, mejorarían la continencia y la función sexual tras la cirugía. Pero para que se produzca una adaptación neuromuscular y aumentar la reserva de unidades motoras, que nos ayudarán a contrarrestar la pérdida de fibras musculares tanto lisas como estriadas a nivel uretral, que se puede producir en la cirugía, necesitamos incluir, además, algún tipo de monitorización con el fin de mejorar el reclutamiento de la musculatura del suelo pélvico, y para ello la ecografía funcional es una herramienta de gran ayuda. Mediante ese biofeedback visual, el paciente puede ser capaz de integrar el suelo pélvico en su esquema corporal, ya que para la mayoría es un área totalmente desconocida y les resulta complicado tanto percibir esta región, como focalizar las instrucciones en la uretra (esfínter uretral externo o estriado), en lugar del ano (esfínter anal y puborrectal). Además, este entrenamiento preoperatorio prepara a los pacientes para comenzar a hacer ejercicio inmediatamente después de la extracción del catéter urinario. El aprendizaje de la activación correcta de la musculatura del suelo pélvico se realiza primero en una fase cognitiva, donde tiene que integrar y entender la acción; una fase asociativa en la que mejora el rendimiento; y una fase autónoma en la que entrena de manera correcta con el fin de transferirlo a las actividades de la vida diaria. Si esto se da de manera correcta, se facilitará el retorno a la continencia tras la prostatectomía radical y la rehabilitación será más. 

Melanie Fernández Lago

Fisioterapeuta, Directora del Máster en Fisioterapia en el Abordaje Integral del Suelo Pélvico

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