La ecografía ha irrumpido de manera clara a lo largo de los últimos años en la todos los ámbitos de la fisioterapia; docente, investigador, clínico…
Ha sido una ola tecnológica que nos ha invadido y nos ha permitido a muchos, apasionados por la innovación como es mi caso avanzar hacia una mejora en la forma de enseñar, en la forma de explorar a nuestros pacientes y en la forma de tratarles.
Esto ha generado mucho debate de quien está a favor de que, a través del uso de la ecografía, se aumente la calidad y la eficiencia de los tratamientos de fisioterapia y de quien está en contra de que los fisioterapeutas utilicen incorrectamente esta tecnología para realizar diagnósticos que puedan ser incorrectos y de ésta manera poder perjudicar a la adecuada evolución del paciente.
Desde mi posición de docente y clínico que está muy involucrado diariamente en el mundo de la ecografía, me hago frecuentemente algunas preguntas a las que intento dar respuesta desde una reflexión pausada, tomando en cuenta las posiciones de las distintas figuras involucradas. A continuación, voy a lanzar las mismas preguntas que me planteo cotidianamente a mí mismo y voy a intentar exponer mi punto de vista de la manera más objetiva posible:
¿Es lícito que un fisioterapeuta utilice la ecografía en investigación, docencia o clínica?
Primero vamos a ponernos en contexto. La ecografía es una tecnología que utiliza los ultrasonidos para obtener una imagen digital de la anatomía del paciente en tiempo real. Recordemos que los ultrasonidos han sido usados, y son actualmente usados diariamente por muchos fisioterapeutas para realizar tratamientos (no corresponde a entrada de blog valorar si son efectivos o no) por lo que a priori, no parece que el uso de éste tipo de ondas mecánicas e inocuas puedan suponer ningún problema para un fisioterapeuta.
¿Podría entonces un fisioterapeuta servirse de la imagen ecográfica simplemente para tomar medidas de área, grosores, histogramas o flujos al igual que podemos medir con una cinta métrica o un goniómetro un rango de movimiento o un volumen muscular? La respuesta parece muy clara: sin lugar a dudas. Las posibilidades que ofrece la ecografía para medir de manera altamente objetiva datos que hasta ahora nos era muy difíciles de medir por no decir imposibles en algunos casos, hace que su uso sea no solo posible, si no altamente recomendable para aumentar la calidad de las investigaciones que se realizan en fisioterapia.
¿Es útil la implementación de la ecografía en las enseñanzas de grado para mejorar el aprendizaje de algunos aspectos claves como la anatomía musculoesquelética o la biomecánica? En ésta cuestión no tengo una opinión clara. Por un lado creo que la ecografía claramente acelera los conocimientos de anatomía en los estudiantes que la utilizan. Además mejoran su capacidad de palpación y su juicio clínico fisioterápico. Pero mi experiencia se limita a los alumnos de postgrado que ya tienen unos conocimientos previos de anatomía. Sin duda podemos decir que el perfil de alumno que ya ha estudiado anatomía y palpación en su momento, pero que debido al paso del tiempo ha ido perdiendo digamos “nitidez” en sus conocimientos de anatomía, cuando comienza a utilizar la ecografía comienza a “reaprender” la anatomía de una manera distinta y esos nuevos conocimientos se fijan de una manera mucho más duradera en la memoria. Pero claro, antes de empezar a ver la anatomía ecográfica hay que realizar un pequeño aprendizaje del funcionamiento de la ecografía, que en las enseñanzas de grado no suelen tener cabida, lo con ello se dificulta la introducción de la ecografía. Sería muy interesante investigar en alumnos de 1º de grado cómo de rápido aprenden anatomía con ecografía y sin ella y poder medir unos años más tarde qué tal se han fijado los recuerdos en uno u otro grupo. Ahí lo dejo.
¿Cómo encaja la ecografía en la práctica clínica diaria del fisioterapeuta? ¿Puede existir un beneficio para el paciente?
Bien, para exponer mi opinión sobre este aspecto, vamos a hacer un repaso de la normativa en cuanto a posibles excedencias en los límites de las competencias profesionales. La palabra clave en todo éste asunto es el DIAGNÓSTICO MEDICO. Está nítidamente claro, y en este punto creo que no tiene que existir ningún género de duda, el hecho de que el profesional sanitario que más capacitado está para emitir un diagnóstico médico basándose en la realización de una ecografía es el médico radiólogo. Pero, es que además es el único que puede hacerlo, en realidad, ni siquiera un traumatólogo podría informar un diagnóstico a través de una imagen ecográfica.
Los fisioterapeutas NO podemos aventurarnos a realizar un diagnóstico médico a través de la ecografía, lo primero porque no podemos y lo segundo porque somos los que mejor saben que quién manda en nuestra valoración (llámalo valoración, llámalo diagnóstico funcional) es la clínica que presenta el paciente y no la imagen. La imagen debe ser siempre un refuerzo a nuestro razonamiento clínico, pero no un condicionante. Pero entonces, si no podemos diagnosticar… ¿de qué me vale a mí como fisioterapeuta utilizar la ecografía en mis valoraciones? Pues bien, lo primero que debe de conocer un fisioterapeuta que se adentra en el mundo del blanco y negro es la anatomía normal, lo que se conoce como la “normalidad”. Lo necesitamos porque si conocemos la normalidad, podremos reconocer todo aquello que se sale de lo que es habitual y con ello, poder detectar posibles lesiones o banderas rojas, ante lo cual lo que tenemos que hacer es derivar al paciente como es debido. Absolutamente todos los compañeros “fisioterapeutas del blanco y negro” con los que he hablado me han contado algún caso en el que gracias a la ecografía han podido dar una mejor salida terapéutica a un paciente que en caso de no haber tenido un ecógrafo a mano se hubieran eternizado en la consulta sin poder dar un tratamiento adecuado a su dolencia. ¿Quién es el gran beneficiado? El paciente ¿quién es el perjudicado? Nadie. El fisioterapeuta evita hacer un tratamiento contraindicado en presencia de una bandera roja y tener un problema legal. El médico recibe un paciente de una derivación de otro compañero sanitario que le está informando de que en ese paciente hay algo que no va bien y que requiere ser diagnosticado por un médico. Todos contentos.
En definitiva, sin entrar ni siquiera en el hecho de lo obligatorio que se hace usar el ecógrafo en las técnicas de fisioterapia invasiva, creo que si el fisioterapeuta utiliza la ecografía correctamente y sin sobrepasar sus límites competenciales, la implementación de la ecografía es altamente recomendable por el bien del paciente. Y ahora me hago una nueva pregunta y aquí lo dejo… ¿será que sin tan beneficioso es para el paciente el hecho de que el fisioterapeuta cuente con un ecógrafo, en un futuro no muy lejano podremos ver programas de grado en los que se incluye la ecografía como asignatura?
Alberto C. Muñoz Fernández
Fisioterapeuta e Integrante del grupo de Investigación en Dolor Musculoesquelético y Control Motor UE
@fisioinvasivaue

