Del 24 al 26 de abril, la ciudad de Lyon (Francia) acogió el 14.º Congreso Mundial de la Federación Europea del Dolor (EFIC), una cita clave en el calendario internacional sobre investigación y tratamiento del dolor crónico a la que tuvimos el honor de asistir. Con la participación de más de 3.500 profesionales sanitarios, investigadores y responsables políticos, esta edición puso el foco en un tema ineludible: la profunda conexión entre el dolor persistente y la salud mental.
El dolor y la salud mental, dos caras de la misma moneda
Bajo el lema “Comorbilidad del dolor crónico y los trastornos mentales: romper el ciclo”, el Congreso destacó la necesidad de entender el dolor desde una perspectiva integral. Expertos internacionales coincidieron en que el dolor no puede disociarse del estado emocional y psicológico del paciente. Las ponencias abordaron el impacto de experiencias adversas en la infancia sobre la sensibilidad futura al dolor, la urgencia de integrar enfoques terapéuticos informados en trauma, y la formación de los profesionales en la detección de manifestaciones psíquicas del dolor persistente.
Modelo biopsicosocial del dolor: más allá del enfoque biomédico
El modelo biopsicosocial fue defendido como el marco más eficaz para abordar el dolor de forma integral, teniendo en cuenta factores biológicos (neuroquímica, inflamación, genética), psicológicos (ansiedad, depresión, catastrofismo) y sociales (estigmatización, desempleo, aislamiento). En la sesión organizada por la plataforma Societal Impact of Pain (SIP), se recalcó que no basta con enfoques multidisciplinares, sino que se requiere una verdadera coordinación interdisciplinar centrada en el paciente.
La experiencia del paciente, clave en la investigación clínica
Uno de los puntos más destacados fue la importancia de integrar la perspectiva de los pacientes en el diseño y evaluación de tratamientos. Se cuestionaron los criterios clásicos de éxito terapéutico, abogando por un enfoque centrado en los objetivos personales y la experiencia vivida como evidencia cualitativa. Empoderar al paciente como agente activo en las decisiones sobre su salud es una prioridad ineludible.
El dolor como problema estructural y político
Más allá del enfoque clínico, el Congreso abordó el impacto del dolor crónico en la economía y el mundo laboral. Según el European Patients’ Forum (2021), el dolor crónico es responsable del 50% de las ausencias laborales en Europa. Esto plantea urgencias en políticas públicas, adaptaciones laborales y acceso equitativo a tratamientos. Se propuso reconocer el dolor crónico como una prioridad en salud pública y establecer marcos legales que garanticen los derechos de quienes lo padecen.
Una hoja de ruta para el futuro del tratamiento del dolor
El Congreso EFIC 2025 ha trazado una ruta clara: integrar salud mental, enfoque biopsicosocial y la voz activa de los pacientes para avanzar en el abordaje del dolor crónico. Desde la Universidad Europea, asumimos el compromiso de trasladar estos aprendizajes a nuestra práctica clínica, académica y social. El reto es colectivo y el momento, urgente.
Fisioterapeuta, Miembro del Grupo de Investigación en el Estudio y Manejo Integral del Dolor de la Universidad Europea y Profesor del Máster Universitario en Terapia Manual Ortopédica en el Tratamiento del dolor de la Universidad Europea de Canarias


