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Reflexiones

DIME CÓMO PISAS Y TE DIRÉ QUE SOY PISCIS

By febrero 19, 2024marzo 28th, 2025No Comments

Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente solo existe.

Érase una vez, hace muchos muchos años, los seres humanos practicaban deporte solo para ellos. Realizaban ejercicio para sentirse mejor con ellos mismos, por salud, o simplemente porque formaba parte de su concepto denominado como ocio.

Eran altruistas del deporte, lo hacían por amor al arte, por el fenómeno psicológico de recompensa, por explorar nuevos límites o simplemente por aburrimiento mientras que, el resto de los seres que le rodeaban, vivían un “principio de Schrödinger” para con ellos, porque lo mismo pensaban que hacían deporte como pensaban que no.

Existía para ellos el principio de incertidumbre, el concepto estoicista, el pensamiento vital de superación o la “paradoja de Buridán” aplicada al deporte.

En definitiva, encontraban la plenitud individual gracias a la retroalimentación personal que les refería la práctica del deporte.

Hoy en día, parafraseando a Nietzsche “el deporte concebido como tal ha muerto”

Los avances tecnológicos nos han conectado a todos con todos, con la ciencia, con la actualidad, con la vida. Sin duda, las ventajas que nos generan a todos estos avances son grandiosas, las posibilidades son infinitas y los beneficios son máximos, pero, desgraciadamente, y como pasa con casi todo, también han hecho mucho daño.

Las modas y las corrientes por internet en todos los ámbitos a menudo están sesgadas, carecen de peso y validez si no se leen de forma crítica y, generan una controversia que pasa desapercibida para todo ese gran grupo poblacional que lee sin saber y sobre todo sin criterio, de cualquiera que ponga algo en una red y lo repita hasta la saciedad.

Aun así, la culpa no es del todo suya, ya lo dijo el ministro de propaganda nazi hace casi ya un siglo “si repites una mentira cien mil veces al final se convierte en verdad”. Con ello, no solo consiguieron ser el partido más votado allá por el 1932, sino que, por unos pocos errores que cometieron en la guerra, el mundo sería muy distinto al que hoy conocemos…

Al 2024 correr se ha convertido en una moda imparable, a pesar de ser la manera más natural de desplazarse desde tiempos inmemoriales.

Hay corredores por todos los lados, en todos los climas y latitudes. Cada vez de distancias más grandes. Cada vez con exigencias mayores. Y lo peor de todo: cada vez más eruditos todos y más promulgadores de aquellos mantras que vociferaron unos pocos en su día y que nunca mejor dicho, corrieron como la espuma.

Hoy quiero hablar de uno de ellos, uno que ya se ha convertido en un gran clásico en los mentideros del mundo del running, uno que prácticamente divide a esta horda de seres en dos claros bandos, los corredores talonadores y los, como yo llamo, antepiesianos.

Como si de la gran guerra se tratase (recuerden que así se llamó a la 1ª guerra mundial) ambos bandos luchan por tener la razón en un concepto difícil de guerrear y que, generalmente, acaba como aquella gran guerra, muchos muertos y prácticamente insignificante el avance de uno u otro bando apenas unos pocos kilómetros más allá de la primera línea del frente.

Haciendo de la similitud un paralelismo, los soldados son las líneas de fuerza de las palancas de la pierna, la artillería los factores del empuje del miembro inferior contra el suelo, los tanques la capacidad de absorción y aprovechamiento de las cargas en la fase de impacto y como no, nuestro Barón Rojo serían las posibilidades de lesionarse.

Cada bando alega que lo suyo es lo mejor, faltaría más… que con sus talones o sus antepiés ganarán la guerra sin despeinarse, que, a más tiempo con esa técnica, mayor ganancia de todo.

Pero la realidad dice cosas bien distintas: los estudios poblacionales nos muestran que realmente no es significativo que seas de un bando u otro, que no te hace mejor corredor, ni más rápido, ni te previene más de lesionarte.

Los estudios en maratonianos hablan de mayor incidencia de talonadores que de antepiesianos, pero solo es significativo en número y no se puede extrapolar este dato a nada más, ni ser mejor, ni lesionarte menos.

Además, hablan de que no parece verse una ventaja clara por ser de uno u otro tipo, e incluso que a una distancia de maratón, en algunos casos los atletas modifican la pisada en función de los kilómetros y en otros casos no lo hacen.

Tampoco existen diferencias basadas en el sexo en la proporción de patrones de pisada, aunque cuantitativamente se vio un ratio mayor de mujeres talonadoras respecto a los hombres (sin que éste sea relevante para su rendimiento o prevención lesional).

Al final la conclusión es simple, la mejor manera de ser más rápido, mejor corredor y lesionarte menos es la que ya conocemos hace casi tanto tiempo como el tiempo que llevamos los humanos practicando el noble arte de correr…

Todos estos factores tienen importancia claro que sí, pero nunca deben de estar por encima de esos tres pilares fundamentales.

ENTRENA BIEN, COME CORRECTAMENTE Y DESCANSA LO NECESARIO.

Ah!! Y como dijo Bukowski…

” SI NO TE SALE DE LO MÁS PROFUNDO DE TI, A PESAR DE TODO, NO LO HAGAS”

Andrés Quevedo García.

Fisioterapeuta.

Grupo de Investigación Dolor Musculoesquelético y Control Motor.

Bibliografía.

Journal of Biomechanics

Volumen 92, 19 july 2019, pages 54-60.

Most marathon runners at the 2017 IAAF

World Championships were rearfoot strikers,

and most did not change footstrike pattern.

Brian Hanley, Athanassios Bissas, 

Stéphane Merlino, Allison H. Gruber.

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